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¿Se aproxima una nueva normativa para la industria de las tarjetas de prepago?

 

La agencia Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos lleva intentando desde 2011 poner fin a una laguna legislativa que piensa que facilita el movimiento de grandes volúmenes de efectivo entre países por medio de tarjetas de prepago y tarjetas regalo. FinCEN esperaba que la Ley de Secreto Bancario (BSA) se pudiera modificar para que este tipo de tarjetas pudieran contar como efectivo para la obligación que tienen los individuos de declarar que llevan 10 000 dólares o más en efectivo en las fronteras de Estados Unidos.

 

Tras encontrar resistencia por parte de la industria de las tarjetas de prepago, FinCEN ha retirado la propuesta de ley. Sin embargo, la agencia también ha indicado que la propuesta no ha sido completamente descartada y que se volverá a presentar (posiblemente en 2017) tras someterla a modificaciones y a un análisis de rentabilidad. La aparente tenacidad de FinCEN viene dada por su agresiva campaña contra el blanqueo de dinero y el tráfico de drogas a nivel internacional. En 2009, el Departamento del Tesoro estimó que anualmente pasan de contrabando a México hasta 24 000 millones de dólares. Una parte de este dinero cruza la frontera gracias a dos tipos de tarjetas de prepago: de circuito abierto y de circuito cerrado. Las tarjetas de circuito abierto son tarjetas recargables que llevan el logo de una compañía de tarjetas de crédito. Los clientes que utilizan este tipo de tarjetas deben presentar identificación si desean usarlas en un comercio. Las tarjetas de circuito cerrado son tarjetas regalo que solo se pueden usar en un comercio determinado.

 

En años recientes, el uso de tarjetas de prepago ha aumentado. Esta tendencia sigue en alza, y en 2015 más de 623 000 millones de dólares entraron en Estados Unidos por medio de tarjetas regalo y tarjetas de prepago. Teniendo estas cifras en cuenta, no es sorprendente que las industrias de las tarjetas de prepago y tarjetas regalo se opongan a la propuesta de ley de FinCEN. Algunos individuos de la industria piensan incluso que estas medidas podrían hacer que el público deje de usar las tarjetas. Según la industria, esta normativa desanimaría e impactaría de forma negativa a los individuos que dependen en gran medida en este tipo de servicios financieros. Por ejemplo, algunas tarjetas de prepago se pueden cargar con subsidios gubernamentales o con salarios para empleados que no disponen de cuentas bancarias.

 

Algunos bancos y otras instituciones financieras han presentado argumentos similares acerca del endurecimiento de las normativas contra el blanqueo de dinero en general. Este tipo de leyes, que cada vez son más restrictivas, están llevando a un número creciente de instituciones a excluir ciertas regiones y líneas de negocios de sus operaciones para reducir el riesgo, una práctica que limita aún más las opciones con las que cuentan algunos clientes para disponer de fondos.

 

Uno de los oponentes más vocales en una reunión entre representantes de la industria y empleados de FinCEN, el Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina de Administración y Presupuesto, fue Visa Inc., uno de los mayores proveedores de tarjetas de prepago y el operador de la mayor red de pagos del mundo. FinCEN retiró la propuesta de introducir la nueva ley aproximadamente un año y medio después. Esta medida es excepcional, pues la agencia ha retirado menos del seis por ciento de los proyectos de ley que ha presentado en los últimos diez años.

 

Un delegado especial que lleva a cabo investigaciones de seguridad nacional en Miami cree que las tarjetas de prepago son un sistema accesible que permite remunerar a los contrabandistas de droga, efectivo y otros tipos de bienes, ya que las transacciones de cantidades elevadas se siguen supervisando en detalle. Según consta, a la Unión Europea también le preocupa que estas tarjetas se hayan podido usar en actos de terrorismo recientes. Al igual que FinCEN, la UE ha presentado una propuesta para desarrollar más la normativa que rige estas tarjetas. De esta forma, aunque FinCEN haya retirado su propuesta de ley por ahora, las normativas para las tarjetas de prepago siguen en el horizonte y acabarán llegando en algún momento.

 

Como la normativa sigue creciendo, las organizaciones deben asegurarse de que sus programas de cumplimiento de políticas contra el blanqueo de dinero (AML) son efectivos. Obtenga más información acerca de la solución de cumplimiento AML y de cómo le puede ayudar a su organización a prepararse contra los riesgos AML o póngase en contacto con nosotros si desea más información.

 

 

 

Andrew Simpson cuenta con casi 20 años de experiencia en auditoría de sistemas de información y seguridad empresarial; específicamente en el análisis de datos, la investigación y el análisis forense de seguridad de la información. Es un colaborador habitual en diversas conferencias de auditoría y es reconocido en la profesión como experto en supervisión continua de controles y garantía de ingresos.